Chachalacas

Leo, con mucha tristeza, que las maravillosas dunas de arena de Chachalacas, Veracruz, lugar de no pocas vacaciones familiares y, años después, escapadas con amigos y desconocidos, están en peligro de desaparecer debido a un nuevo proyecto "turístico" en la zona...
Las grises montañas de arena en mi mente están ligadas ineludiblemente a episodios que cambiaron de golpe el rumbo de mi vida: la separación de mis padres, rompimientos y consolidación de amistades.
En una de las infinitas pozas que se forman en el mar que las bordea vi por primera vez un erizo de mar, y tomé un cangrejo en mis manos.
El mar de Veracruz ha sido la marca de agua en mi vida: fue el primer mar que vi, el primero que toqué, el primero que casi me mata, espero que algún día se convierta en la última imagen en mis pupilas.
Cuando era niña, la palabra Chachalacas estaba asociada a agua de coco fresca, a pescado a la talla, a un traje de baño de una pieza azul con blanco, a mi padre corriendo en la arena conmigo sobre los hombros.
Cuando, años después, volví, el aroma nocturno de la playa, los sonidos del amanecer y el viento que constantemente cambia la forma y ubicación de las dunas se fijaron en mi mente, entonces perturbada, como una metáfora de lo caprichoso del corazón: algo tan inasible como el viento mueve una montaña de arena, si esta no está fija.
También aprendí, o mejor dicho, reaprendí, el valor de viajar sin nada más que yo misma.
La fotografía la tomé de este set.


0 Comments:
Post a Comment
<< Home